Los humanos llevamos varios siglos en el planeta evolucionando las maneras de vestir. Desde pieles de animales hasta fibras naturales, nuestros antepasados no tienen ni idea de lo fácil que es para nosotros consumir y vestir como se nos desee. Para que te des una mejor idea de como funcionaban las cosas, fuera de tendencias, me enfoque en algunos hechos que podrían parecer bizarros para nosotros hoy en día en cuanto a vestimenta.

En España, Italia y Australia, usar un bikini era una forma de pecado. Incluso en 1907, una mujer que usaba un traje completo fue arrestada en Boston.

Los trajes de baño para mujer fueron tan prohibidos, que inventaron una «maquina» con un túnel en donde la mujer se podía meter e introducirse al agua y evitar mostrar piel.

La primera mini falda, en realidad media unos cuantos dedos arriba de la rodilla.

En 1572, la reina Elizabeth declaro que todas las niñas al cumplir siete años, tendrían que usar gorro formal los domingos.

En hoteles de lujo, era de mala educación para los hombres ingresar con pantalones de mezclilla. Algunas veces ni siquiera podían registrarse.

En 1670, el rey Louis XIV decretó que solo los de la realeza podían usar tacones rojos (hombres y mujeres). Así seria más fácil distinguir quien formaba parte de la familia real.

Una no muy vieja. Hasta el 2001, los empleados que usaban disfraces en Disneyland no podían usar su propia ropa interior. La conseguían ahí mismo y todos la compartían. Esto cambió hasta que muchos se quejaron de manchas en la tela y picazones extrañas.

Algo que se a hecho desde sus inicios como astrónomos. Cuando los astronautas están en el espacio, evitan lavar su ropa. Simplemente la lanzan al espacio donde después se quema.

En los 1800’s era común usar camaleones vivos como broches en las solapas de los trajes. Simplemente se pegaban con un pin.

Rosa para niña y azul para niño es algo muy nuevo. En 1918, un articulo describió el rosa ideal para hombres ya que es un color más fuerte y apasionado. El azul claro para niñas por que es mucho más delicado.

-Ale de la Fuente