Fashion Revolution: ¿Quién hizo mi ropa?

La semana pasada culminó Fashion Revolution, un movimiento que nace en el 2013 después de que 1,130 personas perdieran la vida en Dhaka, Bangladesh y miles más salieran heridas al colapso de un edificio de 8 pisos en donde se trabajaba para marcas de ropa reconocidas. Éste hecho propició a que personas amantes de la moda comenzaran un llamado que permitiera a las marcas responder una simple pregunta: ¿Quién hizo mi ropa?, dedicando una semana entera para obtener respuestas claras utilizando los hashtags #WhoMadeMyClothes o #QuiénHizoMiRopa y #ImadeYourClothes, mostrando la transparencia de dichas cadenas acerca de todo lo que hay detrás de las prendas que portamos día con día.

Sin embargo, Fashion Revolution no sólo se celebra una semana, es un proyecto conformado por personas alrededor del mundo que disfrutan la moda, que la consumen o que la hacen: diseñadores, estudiantes, marcas y tiendas que están expandiendo la voz para concebir la visión y misión del movimiento: Valorar a los trabajadores, el ambiente y la creatividad de los involucrados en la industria, uniendo a las personas y organizaciones para trabajar juntos en un cambio revolucionario en el que las prendas que son producidas y consumidas se realicen en lugares seguros y con un pago justo.

Además del ya catastrófico evento ocurrido hace cuatro años en Bangladesh, ¿que mantiene vivo el el movimiento de FashionRevolution? La industria de la moda se hace millonaria a costa de algo que se podría llamar esclavitud moderna; por un lado, muchos de los hombres más ricos del mundo son dueños de compañías que utilizan el giro como medio de subsidio y por el otro, hay millones de personas involucradas en el proceso de elaboración de prendas que no tienen una vida digna debido al pago injusto de la industria. El modelo que conocemos como fast fashion intenta llegar a cualquier rincón del mundo de una manera rápida y barata y esto se logra gracias a la demanda de horas excesivas que trabajan mujeres y niños que son expuestos no sólo a estas largas jornadas laborales sino a intimidación, acoso, dolor e inclusive agresión física, donde nuestra realidad y responsabilidad se limita sólo a escoger que prenda buscamos al momento de comprar. ¿Es duro, verdad?

¿Y porqué no simplemente pagamos más a las personas involucradas en la creación de nuestras prendas? Se dice fácil, pero la mayoría de las manufactureras están localizadas en lugares en donde el precio de la mano de obra es mínimo, donde los gobiernos no tienen leyes que protejan a las mujeres y niños quienes son los más afectados en el tema y donde es fácil absolverse de cualquier responsabilidad si algún hecho sospechoso sucede. No sólo se necesita de un cambio de idea, sino de acciones que involucran a las personas que están arriba de la pirámide, a gobiernos y a cientos de millones de trabajadores a los cuáles la industria está dañando. Por si fuera poco las compañías no sólo se encuentra explotando a los trabajadores, sino que además, la moda es la segunda fuente más contaminante a nivel global.

Fashion Revolution se sumerge en acciones que sensibilizan éstos temas y toman medidas que nos demuestran que el cambio sí es posible, creando un camino ético y sostenible para el mundo de la moda. Además de preguntar ¿Quién hizo mi ropa? Y crear conciencia en redes sociales, ¿qué otras acciones podemos tomar nosotros para apoyar el movimiento?

Sé consciente.

Necesitamos ser más curiosos acerca de cómo nuestra ropa fue hecha. No sólo se trata de entender los instructivos de las prendas y saber cómo lavarlas, también es nuestro trabajo leer las etiquetas de donde provienen y comenzar a preguntar.

Ponte en contacto.

Las marcas están escuchando más que nunca. Si tienes alguna inquietud que nació de la curiosidad, pregunta. No importa si no recibes una respuesta inmediata, es importante que las marcas comiencen a ver el interés en saber quién creo nuestra ropa y sobretodo que sepan porqué lo estamos cuestionando.

Haz algo.

Además de la iniciativa del movimiento, hay muchas otras formas de consumir moda sin recurrir a las compañías que cometen este abuso. Compra ropa de segunda mano, acude a mercados o a tiendas vintage, realiza un intercambio de prendas con amantes de la moda, dona la ropa a instituciones que la necesiten, consume moda local, opta por prendas de calidad en lugar de optar por cantidad y una de las más importantes: enamórate de las piezas que ya están en tu guardarropa en lugar de pensar que son desechables.

En un mundo en el que los medios nos entregan un mensaje falso en dónde si no consumimos con rapidez lo que está en tendencia no seremos personas con estilo, nuestra parte como revolucionarios de la moda nos incita a realizar un cambio, uno que comienza con una sola persona: nosotros mismos. Seamos parte de un movimiento que está transformando al mundo, uno que está revolucionando al mundo de la moda.

Para unirte a la Revolución o si interesa saber más acerca de este movimiento, puedes visitar la siguiente liga: www.fashionrevolution.org

Hiram Pinto.

www.hirampinto.com / www.instagram.com/thebabymilk