Los detalles que se observaron fueron drapeados, aplicaciones, cortes, péplums, y sobretodo muchos muchos bordados. Los bordados fueron hechos por artesanos de la cooperativa Mazatzin de Cuetzalan, Puebla, cuyos representantes se encontraban sentados en primera fila y fueron aclamados al final del desfile junto con las diseñadoras.

  

  

La colección de Lydia Lavín presentó propuestas nuevas y frescas, sofisticadas, elegantes y con un toque pop. Lo más importante: México caminó sobre la pasarela.

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